viernes, 19 de julio de 2013

1.
Mientras estábamos tendidas en la cama, la abrazaba, pasé mi mano por sobre la de ella  acaricie con fuerza  cada uno de sus dedos.  Su silencio me dolía más de lo que podía imaginar y así simplemente dije lo que primero paso por mi mente:
-¿Te cuento una historia?
-Sólo si tiene un final feliz- me dijo.
- No hay finales tristes, solo historias complicadas.

- Entonces a medida que la cuentes decido si quiero seguir escuchando.